martes, 8 de agosto de 2017

La osadía de vivir.

Cuanta osadía representa vivir en estos tiempos… hace unos pocos años atrás, aún era posible caminar por las calles sin la más mínima preocupación, ni siquiera debido a las inclemencias del tiempo, pues era cíclico, con temporadas y estaciones determinadas. Si era época de lluvia, nos preveníamos y llevábamos el paraguas o sombrilla con nosotros. Los niños jugaban libremente por la colonia o barrio, con la plena tranquilidad de que el vecindario cuidaría de ellos, incluso algunos vecinos estaban facultados para la educación y crianza, como el tendero, el adulto mayor, el poli, etc. Con toda tranquilidad habitábamos nuestro México, pintoresco, diverso, cultural, grande, muy grande. ¿Qué sucedió? ¿En qué momento permitimos esto?
Fácil resulta culpar al gobierno, la economía, la crisis mundial, la influenza, el temblor del 85, Gilberto, Wilma o al EZLN, cualquier justificación pudiera ser válida, pero no es la verdadera. La realidad es que nosotros mismos hemos descuidado algunos asuntos importantes, que han derivado en el mundo de hoy. Por ejemplo: El Gobierno, no somos nosotros, los votantes, quienes decidimos la mejor opción para que nos gobierne; La Economía, la oferta (los productos que ofrecen) y la demanda (nosotros aceptando y consumiendo dicho producto) es la base de los negocios. Y así, podríamos ir revisando con honestidad y auto crítica el “cómo” hemos sido nuestros propios verdugos.

¿Qué hacer? ¿Cómo lo solucionamos? Como lo haríamos en cualquier examen o evaluación, analizar ¿Dónde hemos fallado? ¿Qué debemos aprender? ¿A quién debemos acudir para reforzar ese conocimiento? Pero lo más importante es, el aceptar primeramente que hemos fallado en algunos aspectos, que podemos y debemos corregirlos. ¡No darnos por vencidos! Segundo, comprender que somos un equipo, un conjunto de seres humanos viviendo en un mismo espacio, para poder hacerle frente a los problemas actuales, debemos unirnos. Volver a rescatar el cuidarnos y protegernos unos a otros, como la comunidad que somos. En las escuelas, apoyando a la institución y a los maestros, junto con los demás padres de familia, asistir y estar al pendiente de los hijos, de los programas, escuela para padres, conferencias, etc. ¡Sí, todos tenemos trabajo y horarios complicados! ¿Pero acaso no trabajamos para darles a ellos, a nuestros hijos, lo mejor? Vayamos a las reuniones vecinales, conformemos coaliciones comunitarias, ahí podremos aportar nuestro granito de arena, pongámonos a colaborar en nuestras comunidades.  ¡Eso es poner manos a la obra!

Si damos la información correcta a nuestros hijos, si nos fortalecemos como comunidad y nos apoyamos unos a otros, podremos revertir el mundo que nos rodea. ¿No quieres ver drogas en la calle? Informa a tus hijos, bríndales herramientas, factores de protección, dales más datos verdaderos, apóyate de los que saben del tema, hay muchas deseosos y preparados para ayudar. Apostemos por reducir la demanda, quizá si no hay compradores de drogas, habrá menos vendedores que la ofrezcan.  Las “Grandes Naciones” están invirtiendo más recurso en la demanda que en la oferta, brindando a la ciudadanía herramientas preventivas.


El Hombre es gregario (que convive y se desarrolla en grupos) por naturaleza, rescatemos la ética universal, todos estamos aquí juntos, volvamos a reconocernos como Mexicanos, rescatemos esa grandeza que existe en cada uno de nosotros.

F.B.H. 8 de agosto del 2017.

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