miércoles, 23 de agosto de 2017

El paso del tiempo




El paso del tiempo entre mis dedos cual agua caudal sobre la tierra, vida que implora un cambio de existencia.


Un futuro en tu presente ligado a la sangre, al apellido, tu familia a la eternidad del mañana.


Sólo así perdura mi necesidad de enlazarme con cada uno de tus suspiros aún en la distancia.


Entrañable deseo de perdurar en ti, como tú vives en mi.


F.B.H. 23.08.2017

martes, 8 de agosto de 2017

La osadía de vivir.

Cuanta osadía representa vivir en estos tiempos… hace unos pocos años atrás, aún era posible caminar por las calles sin la más mínima preocupación, ni siquiera debido a las inclemencias del tiempo, pues era cíclico, con temporadas y estaciones determinadas. Si era época de lluvia, nos preveníamos y llevábamos el paraguas o sombrilla con nosotros. Los niños jugaban libremente por la colonia o barrio, con la plena tranquilidad de que el vecindario cuidaría de ellos, incluso algunos vecinos estaban facultados para la educación y crianza, como el tendero, el adulto mayor, el poli, etc. Con toda tranquilidad habitábamos nuestro México, pintoresco, diverso, cultural, grande, muy grande. ¿Qué sucedió? ¿En qué momento permitimos esto?
Fácil resulta culpar al gobierno, la economía, la crisis mundial, la influenza, el temblor del 85, Gilberto, Wilma o al EZLN, cualquier justificación pudiera ser válida, pero no es la verdadera. La realidad es que nosotros mismos hemos descuidado algunos asuntos importantes, que han derivado en el mundo de hoy. Por ejemplo: El Gobierno, no somos nosotros, los votantes, quienes decidimos la mejor opción para que nos gobierne; La Economía, la oferta (los productos que ofrecen) y la demanda (nosotros aceptando y consumiendo dicho producto) es la base de los negocios. Y así, podríamos ir revisando con honestidad y auto crítica el “cómo” hemos sido nuestros propios verdugos.

¿Qué hacer? ¿Cómo lo solucionamos? Como lo haríamos en cualquier examen o evaluación, analizar ¿Dónde hemos fallado? ¿Qué debemos aprender? ¿A quién debemos acudir para reforzar ese conocimiento? Pero lo más importante es, el aceptar primeramente que hemos fallado en algunos aspectos, que podemos y debemos corregirlos. ¡No darnos por vencidos! Segundo, comprender que somos un equipo, un conjunto de seres humanos viviendo en un mismo espacio, para poder hacerle frente a los problemas actuales, debemos unirnos. Volver a rescatar el cuidarnos y protegernos unos a otros, como la comunidad que somos. En las escuelas, apoyando a la institución y a los maestros, junto con los demás padres de familia, asistir y estar al pendiente de los hijos, de los programas, escuela para padres, conferencias, etc. ¡Sí, todos tenemos trabajo y horarios complicados! ¿Pero acaso no trabajamos para darles a ellos, a nuestros hijos, lo mejor? Vayamos a las reuniones vecinales, conformemos coaliciones comunitarias, ahí podremos aportar nuestro granito de arena, pongámonos a colaborar en nuestras comunidades.  ¡Eso es poner manos a la obra!

Si damos la información correcta a nuestros hijos, si nos fortalecemos como comunidad y nos apoyamos unos a otros, podremos revertir el mundo que nos rodea. ¿No quieres ver drogas en la calle? Informa a tus hijos, bríndales herramientas, factores de protección, dales más datos verdaderos, apóyate de los que saben del tema, hay muchas deseosos y preparados para ayudar. Apostemos por reducir la demanda, quizá si no hay compradores de drogas, habrá menos vendedores que la ofrezcan.  Las “Grandes Naciones” están invirtiendo más recurso en la demanda que en la oferta, brindando a la ciudadanía herramientas preventivas.


El Hombre es gregario (que convive y se desarrolla en grupos) por naturaleza, rescatemos la ética universal, todos estamos aquí juntos, volvamos a reconocernos como Mexicanos, rescatemos esa grandeza que existe en cada uno de nosotros.

F.B.H. 8 de agosto del 2017.

Invitado peligroso.


Como personaje de terror de los cuentos y mitos urbanos la droga no puede entrar a nuestros hogares si no recibe una invitación formal, si nosotros no le damos la autorización o le permitimos la entrada.
Sin embargo y por desgracia, hemos descuidado la puerta, hemos sido permisivos en los límites y reglas internas del hogar, así como en las políticas firmes de operación de nuestras casas. ¿Se escucha muy formal no? Pero en realidad así es, en cada hogar debe haber unas reglas operativas (como en cualquier ámbito de la vida) que guían la forma correcta de actuar, así como sanciona el no seguir dichas formas. Quizá en la mayoría de los casos, las estipulamos  de manera empírica, sin algún orden formal, de una manera simbólica se establecen y cada cual sabe que debe hacer o no hacer y las consecuencias de las mismas. De hecho, a través de la historia, ha sido la forma de llevarse a cabo en todos los hogares. Difícilmente nos damos a la tarea de establecer por escrito y de manera formal la reglamentación del hogar “Políticas firmes y de convivencia sana en el hogar”. Más bien se van enseñando sobre la marcha, se van delimitando mientras se va avanzando, las enlazamos con la educación que vamos proporcionando a los miembros de la familia y poco a poco se van formalizando.

En la mayoría de los casos, cuando se adquiere cierta edad (en general alrededor de la adolescencia) se vuelven un poco incongruentes, o se contraponen unas a otras, en algunos casos se le permite algo a ciertos miembros de la familia y a otros no y así sucesivamente hasta que llega un momento en el cual dicho miembro de la familia reclama, o decide hacerlo por que otros miembros así lo hacen sin repercusiones. Es decir, predicamos con el calzón en la mano, supuestamente algo no se debe hacer, pero para otros si es permitido.
Por ejemplo: 1) Los niños (sin una edad estipulada) deben dormir temprano, pero los adultos no. 2) Los niños no deben decir mentiras, pero el papa jamás contesta a los acreedores y miente constantemente e incluso obliga a los demás a mentir “No estoy” “Ya salí”. Y así seguramente usted podrá recordar muchos casos similares de esta ingeniería familiar.
Si bien es cierto que no existe la Universidad del buen padre o la carrera de Administración del hogar, si sabemos lo que no queremos para nuestros hijos y lo que no deseamos que suceda en nuestros hogares. Eso es la base, a través de esas premisas educamos a nuestros hijos y así debe de ser, pero con una congruencia. ¿No quiere que su hijo beba alcohol cuando es menor de edad o es un adolescente? Pero usted lo ha enseñado que toda celebración y tristeza está asociada con el alcohol y su consumo, es la manera cotidiana de actuar. ¿Cómo espera prohibirle que llegue tomado? ¿Cómo pretende que no celebre con alcohol?


No invitemos al enemigo a nuestros hogares, no hagamos cotidiano lo que no queremos para nuestros hijos. ¡Seamos congruentes! Si actuamos de cierta manera, ellos lo verán como algo permitido, algo normal y aceptado, es nuestro ejemplo la mayor enseñanza. No permitan que vean en el consumo de alcohol algo normal, pues es la puerta de entrada a las demás drogas. Si, usted ya lo sabe, y ellos lo sabrán, el alcohol es una droga. ¿Cómo prohibirles consumir drogas? Si nosotros las hemos traído al hogar, hemos invitado a sentarse en la sala a un invitado peligroso.

F.B.H. Junio del 2017

El enemigo silencioso, haciendo ruido.

El avance de la tecnología de la información, aunada a la velocidad en la que circulan las noticias hoy en día, hacen prácticamente imposible no estar al día con lo que sucede en nuestro planeta. Apenas algunos años atrás, que aún se desfasaba la información entre los diferentes continentes, era un poco más tardío el enterarse del acontecer mundial, podría usted tener pretexto de no estar enterado de la noticia más relevante. Si bien es cierto que los medios de comunicación masiva tradicionales como lo son la T.V. y las publicaciones impresas se hacían cargo de difundir los hechos más impactantes, todavía costaba trabajo conocer de temas más científicos o más especializados. Pero en gran medida, llevamos un buen número de años con la facilidad y acceso a la información del acontecer global.
¿Entonces por qué seguimos con los ojos cerrados para algunos temas? ¿Por qué preferimos no saber sobre algunos problemas sociales?

Solía existir un enemigo silencioso a quién le gustaba infiltrarse en nuestros hogares sin que fuese percibido. Se encargaba de generar infinidad de problemas, de truncar el futuro de nuestros hijos y así devastar los lazos familiares. Encargado de romper el tejido social en nuestras calles y enlistar en la delincuencia a nuestra juventud. Ha conseguido con el paso de los años, generar el mayor número de accidentes automovilísticos, el indicador porcentual más alto relacionado con delincuencia, violencia de género y ahora ya enlazado con la deserción escolar. Está directamente relacionado a las 10 principales causas de defunción en el mundo. Y aun así, no hemos aceptado el hecho, que lo hemos invitado a nuestros hogares, se encuentra ya en relación directa con alguno de nuestros familiares. ¡Vive en nuestras casas!

¿Alguna vez ha fumado cualquier tipo de humo? ¿Ha consumido algún tipo de alcohol (sí, incluye el rompope), ¿Ha consumido fármacos?


Entonces, ¿Está por demás el mencionar a que nos referimos? pero aun así y precisamente para cambiar lo que hemos venido haciendo durante tantos años, hablaremos de él con todas sus letras. El enemigo más peligroso se llama DROGA y dejo de ser silencioso, viene haciendo mucho ruido a su paso. Ya no solo lo encontramos en las noticias, no solo lo encontraremos en los denominados “barrios bajos” (por cierto, nosotros hemos generado ésta desigualdad, pero ese será otro tema de discusión) haga una revisión mental y personal de ¿cuál miembro de la familia tiene el problema actualmente?, quizá deba recordar ¿cuál miembro de la familia perdió la vida al tener contacto con el enemigo? o ¿quién puede encontrarse en riesgo de enfrentarle en poco tiempo?

El primer paso hacia el cambio, es darse cuenta de que existe un problema, de identificarlo como tal. Ahora, juntos, vayamos haciendo algo al respecto, le invito a seguir de cerca nuestra sección y preparémonos para desterrar de nuestros hogares este mal que nos atañe a todos.

F.B.H. 1.05.2017