Cuanta osadía representa vivir en estos tiempos… hace unos pocos
años atrás, aún era posible caminar por las calles sin la más mínima
preocupación, ni siquiera debido a las inclemencias del tiempo, pues era
cíclico, con temporadas y estaciones determinadas. Si era época de lluvia, nos
preveníamos y llevábamos el paraguas o sombrilla con nosotros. Los niños
jugaban libremente por la colonia o barrio, con la plena tranquilidad de que el
vecindario cuidaría de ellos, incluso algunos vecinos estaban facultados para
la educación y crianza, como el tendero, el adulto mayor, el poli, etc. Con
toda tranquilidad habitábamos nuestro México, pintoresco, diverso, cultural,
grande, muy grande. ¿Qué sucedió? ¿En qué momento permitimos esto?
Fácil resulta culpar al gobierno, la economía, la crisis
mundial, la influenza, el temblor del 85, Gilberto, Wilma o al EZLN, cualquier
justificación pudiera ser válida, pero no es la verdadera. La realidad es que
nosotros mismos hemos descuidado algunos asuntos importantes, que han derivado en
el mundo de hoy. Por ejemplo: El Gobierno, no somos nosotros, los votantes,
quienes decidimos la mejor opción para que nos gobierne; La Economía, la oferta
(los productos que ofrecen) y la demanda (nosotros aceptando y consumiendo
dicho producto) es la base de los negocios. Y así, podríamos ir revisando con
honestidad y auto crítica el “cómo” hemos sido nuestros propios verdugos.
¿Qué hacer? ¿Cómo lo solucionamos? Como lo haríamos en
cualquier examen o evaluación, analizar ¿Dónde hemos fallado? ¿Qué debemos
aprender? ¿A quién debemos acudir para reforzar ese conocimiento? Pero lo más importante
es, el aceptar primeramente que hemos fallado en algunos aspectos, que podemos
y debemos corregirlos. ¡No darnos por vencidos! Segundo, comprender que somos
un equipo, un conjunto de seres humanos viviendo en un mismo espacio, para
poder hacerle frente a los problemas actuales, debemos unirnos. Volver a
rescatar el cuidarnos y protegernos unos a otros, como la comunidad que somos.
En las escuelas, apoyando a la institución y a los maestros, junto con los
demás padres de familia, asistir y estar al pendiente de los hijos, de los
programas, escuela para padres, conferencias, etc. ¡Sí, todos tenemos trabajo y
horarios complicados! ¿Pero acaso no trabajamos para darles a ellos, a nuestros
hijos, lo mejor? Vayamos a las reuniones vecinales, conformemos coaliciones comunitarias,
ahí podremos aportar nuestro granito de arena, pongámonos a colaborar en
nuestras comunidades. ¡Eso es poner
manos a la obra!
Si damos la información correcta a nuestros hijos, si nos
fortalecemos como comunidad y nos apoyamos unos a otros, podremos revertir el
mundo que nos rodea. ¿No quieres ver drogas en la calle? Informa a tus hijos, bríndales
herramientas, factores de protección, dales más datos verdaderos, apóyate de
los que saben del tema, hay muchas deseosos y preparados para ayudar. Apostemos
por reducir la demanda, quizá si no hay compradores de drogas, habrá menos
vendedores que la ofrezcan. Las “Grandes
Naciones” están invirtiendo más recurso en la demanda que en la oferta, brindando
a la ciudadanía herramientas preventivas.
El Hombre es gregario (que convive y se desarrolla en
grupos) por naturaleza, rescatemos la ética universal, todos estamos aquí
juntos, volvamos a reconocernos como Mexicanos, rescatemos esa grandeza que
existe en cada uno de nosotros.
F.B.H. 8 de agosto del
2017.