Es tan particular, la manera en que la genética, el legado de la sangre, la familia, es tan poderosa, irrefutable, inconmensurable. La evolución en la máxima expresión; gracias a eso decidí compartir un poco, una milésima parte de mi historia.
Una cita del pasado, un autor muy familiar quién a pesar de su lejanía en el recuerdo, no deja de sorprenderme en el presente y en el futuro. Más una frase y otras pocas más, les diré...
Él de libros, anécdotas y atentos alumnos se rodeó; el otro, también encontró el mismo camino al final de sus pasos por el mundo. Ambos, navegan juntos por las estrellas, mientras la estela de su viaje me llena de una tradición familiar.
Sigo los pasos, busco entre los escombros del pasado el legado de la palabra, la cátedra, los libros y por supuesto de las letras.
“Su magnífica existencia, rompe la dimensión del tiempo y del espacio porque no parte del
ayer cercano ni se limita al mañana inmediato; en la medida de arena del tiempo
su presencia es polvo de eternidad.”
Manuel Boneta Méndez.
Hoy me reconozco en tu legado, en tus enseñanzas y por qué no en tu recuerdo.
F.B.H. 23.11.2016

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