En un tiempo difícil como lo es el actual año de 2016, en donde el calentamiento global, la huella de carbono, la economía volátil, el racismo, la guerra y la desigualdad son los parámetros obligados para vivir el día a día. Increíblemente sobrevivimos dentro de un mundo lleno de azúcar, grasas saturadas y químicos en nuestros alimentos; un consumismo obligado por las tendencias actuales de tecnología, moda y los estereotipos de lo instantáneo, lo light. La salud mermada por jornadas laborales extensas, poco sueño y muchas deudas, compromisos de pagos inalcanzables para poder sobrellevar un supuesto nivel socioeconómico con muy pocos matices y escalafones. Vivimos inmersos en 3 grandes grupos, los pobres (quienes no tienen lo suficiente para vivir ni siquiera en estas condiciones precarias de la vida actual), la clase media (en donde la gran mayoría nos ubicamos creyendo que "vivimos" a pesar de un endeudamiento constante de cómodas mensualidades) y los ricos (la minoría que gobierna y rige imponiendo los parámetros ya mencionados).
Hoy amanecimos con la horrenda noticia de que el líder que representará al país más poderoso del mundo, es una persona que cubre con todas las características de un ser empobrecido por la ignorancia, el nepotismo, la agresividad, el racismo y una tendencia suicida de sentirse superior a cualquier ser vivo del planeta tierra. A pesar de haber desenmascarado sus negras y viles intenciones, aún dejándolo al descubierto, logra ocupar la silla presidencial comenzando con una nueva carrera hacia el imperialismo conquistador disfrazado de república. A la vieja usanza de los grandes conquistadores y opresores de antaño, usando la misma fórmula que la historia demostró ser poco efectiva para enaltecer al ser humano. Las mismas acciones utilizadas por aquellas civilizaciones que derribaron la existencia gracias a bacanales, guerras, invasiones y a una sed inagotable por el poder sobre todas las cosas. Y como dice un viejo y sabio refrán "Aquel que niega la historia tiende a repetirla". Pobre de nosotros, triste comienzo del año 2017 venidero, el mundo tiembla por dicho nombramiento, el planeta entero se enfrentará a un nuevo orden. Nadie se escapa, todos seremos afectados.
El único consuelo que existe, lo que nos salvará, es parte de la tendencia actual, la falta de sorpresa, la admiración vaga del cibermundo globalizado hará que nuestros temores se disipen a la misma velocidad con la cual aparecieron. Fugaces los olvidaremos mañana al llegar el nuevo modelo de auto, la temporada de invierno y alguna que otra noticia más reciente. Sin embargo, es evidente, este mundo está llegando a un momento sin retorno, un daño irreversible.
Hoy decidí alzar la voz, compartir ideas en búsqueda de un eco en la conciencia, quizá mudo, quizá efímero pero honesto. Con toda la intención de buscar despertar a todos los guerreros de luz que verdaderamente somos, invitarlos a expresar a su modo, con sus herramientas, con los talentos que tengan. ¡Hagamos algo al respecto!
9.11.2016

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