jueves, 28 de junio de 2018

Vida sin rumbo


En ocasiones me descubro viajando en un par de lágrimas, sin razón aparente, pueden despejar el velo de un recuerdo distante, al ver nacer el día, al ver llorar a la noche... con sus destellos cruzando el firmamento o con la sonrisa del niño.

Quizá lo oculte mientras la sala enciende las luces del fin proyectado, quizá al escuchar una dulce melodía... pero nunca falta a la tristeza de tu ausencia. Es el colmo del problema de amores o el dolor profundo de tu partida.

Esas lágrimas no distinguen entre el tango o el trío, cuando ocurre de felicidad o de lamento. Siempre anhelando el momento de nuestro encuentro sin tiempo.

Variante, imprevista, danzante de mil amores, amarga los tragos dulces de bares olvidados. Pero nunca te deja libre, nunca me deja solo... es sensación ambigua de sabor agridulce, entra a mi vida sin anunciarse.

Hoy lloré de ver a mi hermano, olvidando sus pasos, perdido en su propio mundo...

¿Cómo haré regresar a la esperanza? Si ya no pinta en colores, ahora solo vaga por los caminos grises de esta vida sin rumbo.

F.B.H. 28.06.2018


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